Es una buena pregunta, cuya respuesta está en parte en lo que ya vimos en el <<Antes de Constelar>> de esta misma web y es estar en sintonía con la vida, estar en el «Sí, a todo como es y a todos como son«. Esto hará que el trabajo realizado en la constelación tenga más fuerza y uno mismo vibre con la energía puesta en marcha durante la constelación.  

Es momento también para atender a las señales que la vida nos va a mostrar, estar -tal vez- más abiertos y conscientes del momento presente. Disfrutar de aquello nuevo que se dé. 

Y no es momento, para tomar decisiones precipitadas basadas en lo que vivencié. Hay que recordar que lo que ocurre en una Constelación va a dar paso a algo nuevo, tanto en los implicados como en el tema que se trató, de ahí, el esperar a las señales. 

Las Constelaciones Familiares fueron creadas como una herramienta, para devolver el amor donde otra emoción se había instalado dentro de un sistema familiar.

Hellinger ha respondido a esta pregunta diciendo que lo mejor es «olvidar la constelación» y el motivo es que la mente puede empezar a trabajar y «destrozar» lo que no es un lenguaje racional, sino una comunicación para nuestro espíritu.

Y ¿comentar lo que pasó con otras personas? Ocurre igual que en lo descrito anteriormente, podríamos destrozar la energía y la efectividad de la energía que se desarrolló durante la Constelación. Si participo de lo que vi en mi constelación ha de ser con sumo respeto y ante personas que estén implicadas que comprendan y respeten lo que les transmitas. También, puedes preguntar al constelador qué hacer, si es bueno compartir lo vivido o no; seguramente tenga la mejor respuesta pues estará conectado con el campo.

Como comentario final a este apartado. Las Constelaciones no están para solucionar de forma mágica lo que sucede en nuestra vida. Quien esté esperando eso después de una Constelación se verá ante la misma situación que se repite de nuevo. Estaríamos en la fase de aceptar (que es el comienzo), estar en ese >>sí a todo como es<<. Habríamos acudido a una constelación con la idea de «quitarnos lo que tanto nos molesta».

Te dejo con las propias palabras de Bert Hellinger:

«Las Constelaciones actúan, cuando uno las deja exactamente de la manera en que las vio. Es una imagen espacial y atemporal, de las profundidades y tiene su fuerza cuando uno lo deja tal cual. Cualquier discusión sobre su contenido destruye la imagen. 

Lo mismo se aplica cuando uno acaba de trabajar, alguno del grupo se le acerca después a preguntarle: ¿cómo te ha ido?, ¿qué harás ahora? Lo que están haciendo es picotear su alma. Es fatal, invadir de esta manera el alma de otra persona como si tuviéramos el derecho de hacerlo. Ninguna persona tiene el derecho de hacerlo. Tampoco sirve intentar consolarlo. La persona es fuerte. Quien intenta consolar, es débil. Este es en realidad quien no soporta el dolor del otro. Porque en el fondo no quiere consolar al otro, sino que utiliza al otro para consolarse a si mismo. 

No hay que interferir. Y eso es válido para todo este trabajo. 

La persona misma tampoco debe actuar inmediatamente. Así no funciona. La imagen tiene que descansar en su alma. A veces durante mucho tiempo, quizás medio año o más. Y uno no hace nada para cambiar. Las imágenes ya actúan, simplemente estando. Y al cabo de un tiempo en el alma se reúne la fuerza necesaria para hacer lo correcto. Aquello que es correcto y bueno será diferente de lo que uno ahora acaba de ver. El alma de la persona sabe mucho más todavía y al final uno sigue a su propia alma y así tiene la plena fuerza. 

Por tanto no sigue ni al terapeuta ni tampoco a esta imagen. Uno sigue a su alma. Pero esta imagen ha impulsado algo en su alma que posteriormente hace posible el actuar. 

Así hay que manejar estas imágenes.»

Bert Hellinger 

«A partir de ahora la Constelación Familiar se separa en dos ramas: el enfoque inicial, fijado y el enfoque avanzado, en movimiento.

Hoy en día, las Constelaciones Familiares tal y como las he desarrollado y tal y como siguen evolucionando, se organizan en la comprensión del funcionamiento organizado pero inconsciente del amor. 

Trabajar sobre nuestras Constelaciones Familiares nos permite encontrar progresivamente el origen de nuestras perturbaciones a través de las sensaciones, emociones y actitudes. Los secretos, los vínculos ocultos, las leyes y sus trasgresiones que rigen nuestra dinámica familiar aparecen de pronto, permitiéndonos así “limpiarlos” de un modo simbólico con palabras o gestos. 

Podemos encontrar entonces las soluciones que autorizan a cada uno de nosotros a deshacerse de la influencia perturbadora de nuestra herencia familiar, a la vez que nos reconcilia con el alma de nuestra familia.

Aún cuando en un primer momento las Constelaciones Familiares se utilizan como herramienta de terapia psicológica, muestran ser esenciales en otros muchos campos al permitirnos desenredar los nudos de los vínculos inconscientes y equilibrar nuestras vidas personales, familiares y profesionales. 

Las Constelaciones Familiares no son una técnica sino un arte, arte de sentir las percepciones más sutiles, como las del “movimiento del alma”. Gracias a ello, nos transformamos en el hacedor de nuestra libertad frente a nuestro propio destino, nuestra propia realización y nuestra propia muerte.» 

Bert Hellinger